Libertadores: Boca le ganó 2-0 a Libertad de Paraguay

Libertadores: Boca le ganó 2-0 a Libertad de Paraguay

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Boca venció 2 a 0 a Libertad y viajará a Paraguay a disputar el desquite con la confianza de saber que el boleto a los cuartos de final de la Copa Libertadores está al alcance de la mano. Puños apretados, saludo calmo con su hermano Gustavo y andar conforme al atravesar todo el campo de juego rumbo a los vestuarios. Así vivió el triunfo Guillermo Barros Schelotto, el hombre que sólo dormirá tranquilo cuando logre clasificar a su equipo a la gran final.

Fue una noche de ratificaciones en la Bombonera. En un partido discreto, Wilmar Barrios volvió a demostrar que es insustituible. Veloz, lúcido, atento. Un pulpo. Si hasta cuando intentó cortar una contra del rival con una pirueta en el medio del campo de juego, la pelota terminó en un compañero. Cada intervención suya hace rugir al coliseo xeneize. Y el colombiano revalida esa confianza constantemente.

Edwin Cardona estuvo lúcido, atento y más consustanciado en el juego que en otras ocasiones. Fue la figura del partido, junto con su compatriota Barrios, aunque con un rol más protagónico en el aspecto ofensivo. Dueño de la pelota parada, lo único que debería mejorar es lo que el propio DT Guillermo Barros Schelotto le reclamó en la conferencia de prensa: más compromiso para recuperar la pelota. El colombiano dio señales de que las molestias físicas que lo condicionaron en el primer semestre, al punto de marginarlo del Mundial, forman parte del pasado.

 

Ramón Ábila sigue de racha. Gracias a su enorme confianza en sí volvió a estar en el momento justo y en el lugar indicado. Aun cuando el corner enviado por Cardona desde la derecha se ensució en el camino (y además hubo una mano de Paolo Goltz no advertida por el árbitro Wilton Sampaio), Wanchope vio toda la jugada antes en su cabeza. Ese olfato goleador le permitió evitar ir al choque, retroceder unos pasos y aguardar que la pelota, como un imán, viaje a sus pies. En ese escenario, el zurdazo que infló la red por primera vez terminó siendo apenas un trámite.

 

Mauro Zárate, en tanto, dejó en claro que su muy buena actuación frente a Alvarado no fue casualidad, no consecuencia del bajo nivel de los marplatenses. Como si jugara hace tiempo con la camiseta azul y oro, el ex Vélez estuvo activo, solidario con el equipo. Y coronó su tarea con un golazo. Intercepción del balón en la salida del rival, descarga a Ábila, que se la devolvió justa, amagues, enganche, otro amague y zurdazo letal. 2-0 casi sobre el final del primer tiempo y partido liquidado. Como premio, en su primer partido en la Bombonera, los hinchas le regalaron una ovación cuando fue reemplazado por Nahitán Nández, sobre la media hora del segundo tiempo.

 

Tal vez fueron los hombres que más se destacaron. Pero no los únicos. Magallán está en un nivel que hará complicado ver en el corto plazo a la zaga Goltz-Izquierdoz. Si bien es cierto que Emmanuel Mas atacó mucho menos que lo que suele hacerlo Fabra, cumplió una tarea sólida en la primera etapa. Pablo Pérez aportó su visión de juego. Pavón sigue en el nivel que lo llevó a jugar 69 partidos de manera consecutiva y el Mundial de Rusia. Capaz de correr una pelota que para cualquier otro mortal está perdida, o malograr un mano a mano a 15 minutos del final y retroceder en velocidad 50 metros para recuperar el balón.

 

Fue un contexto amable para el debut de Esteban Andrada, que durante una hora apenas fue exigido por un equipo paraguayo frágil y escaso de ideas. Como consecuencia de la constante llovizna, los defensores de Boca no arriesgaron con pases atrás, y eso también favoreció al ex Lanús, que en su estreno recibió un grito unánime de aliento por. cortar un centro con un puño.

Cuando Libertad ganó en confianza e intentó descontar (y llevarse en el equipaje un gol de visitante), el Xeneize pasó algún que otro sofocón, sobre todo con inoxidable Oscar Cardozo. Pero la valla local jamás corrió real peligro. Mantener la valla invicta de local es un punto clave, y el xeneize lo logró.

Quizá la sensación que quedó en la noche de la Bombonera fue que si Boca hubiera apretado más el acelerador podría haber sentenciado la serie en Buenos Aires, más allá del susto del final cuando un disparo de Leiva se estrelló, tras rozarla Andrada, en el travesaño. El suelo mojado invitaba a pegarle de media distancia. Sin embargo, no sucedió. Y el clima, y el hecho de que haya sido apenas el segundo partido oficial después de la exigente pretemporada hace suponer que los engranajes todavía deben aceitarse para funcionar a la perfección.

Se sabe. La Libertadores es el máximo objetivo del año para el club de la Ribera. Y así volvieron a recordarlo los hinchas. Con el 2 a 0, el primer paso rumbo a la cima de América está dado. A paso firme y sin distracciones. Tal como lo exige la Copa. Fuente: La Nación

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